Claves para la selección de talentos en el fútbol 4


Se me acercan algunas personas a preguntarme qué es lo que yo veo en un jugador de fútbol. Por qué tantos aciertos, me dicen. En realidad, yo miro al jugador como debería mirarlo todo el mundo: en la competencia. (Nada de vídeos editados ni recomendaciones) No es muy difícil saber cuál es el que marca diferencia. En cada partido que veo me pregunto: “¿Si tuviera que escoger sólo a uno de todos los que están jugando, ¿cuál escogería?” Hay algunos que repiten, que aparecen varias veces en esas estadísticas.
Después viene lo otro: Entro a conocerlo, saber cómo vive, cómo entrena, su entorno, su relación con sus padres y personas cercanas, cómo resuelve sus conflictos, si tiene carácter, si es capaz de convivir en diferentes ambientes, si está interesado en mejorar cada día. Procuro saber qué sueña y cuánto está dispuesto a apostar por sus sueños. Este acompañamiento lo sigo realizando, incluso, cuando ya el jugador está en el club, que sienta que siempre tiene a alguien apoyándolo, orientándolo, pendiente de su proyecto.


Pero algo fundamental es cómo gestiona sus crisis. En las crisis se conoce al grande. Es fácil ver un crack en las espectaculares jugadas o en los momentos de las victorias. Pero a mi modo de ver, el talentoso debe tener una capacidad extraordinaria para la resiliencia, es decir superar las derrotas y las crisis con prontitud y sabiduría. “El pájaro canta, aunque la rama cruja, porque él sabe para qué tiene sus alas” dijo un poeta.
Uno de los mitos del fútbol aficionado es la infortunada premisa de que “para poder llegar hay que tener empresario”. No necesariamente. Lo esencial de la labor de un agente o intermediario es buscarle un atractivo mercado internacional cuando ya el jugador sea profesional y se destaque.
No hay ninguna garantía, señores. No hay fórmula. Nadie sabe. Es mejor ir paso a paso. Conviene armarse de mucha paciencia y honestidad. No se es jugador de fútbol sólo porque se quiera, se tiene que marcar diferencia. Y en el fútbol no marcan diferencia los que quieren sino los que quieren y pueden. Y muy pocos pueden